En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico global ha estado fuertemente condicionado por la computación basada en silicio, cuya expansión ha sustentado la revolución digital contemporánea.
El silicio ha emergido como el material más preciado del mundo -su valor es comparado al oro o el petróleo- debido a su papel fundamental en la fabricación de chips y semiconductores.
Sin embargo, recientes avances científicos han comenzado a explorar alternativas a este paradigma, dando lugar a nuevas líneas de investigación dentro del campo de la computación biológica. Entre ellas, la utilización del micelio fúngico como soporte para el procesamiento de información emerge como una de las propuestas más innovadoras.
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